Ejercicios de ajedrez cada día: cuántos y cómo resolverlos
Nuestro consejo para la mayoría de los jugadores de club: unos pocos ejercicios cada día, bien resueltos, en lugar de una sesión larga una vez por semana. Aquí tienes una rutina para empezar: cuánto tiempo dedicarle, cuántos ejercicios a tu nivel y qué hacer con los que fallas.
La respuesta corta
De quince a treinta minutos al día son un buen punto de partida para la mayoría de los jugadores de club. El número de ejercicios importa menos que la forma de resolverlos: dos ejercicios calculados hasta el final, con la variante escrita y luego comprobada, valen más que veinte jugados por instinto. Elige un número que puedas mantener cada día, y mantenlo. Dos al día es el ritmo de nuestros cuadernos mensuales: sesenta ejercicios al mes, de un mismo nivel.
Por qué cada día y no una vez por semana
Una sesión larga el domingo da sensación de trabajo bien hecho, pero hacia el ejercicio cuarenta la mayoría de la gente está cansada y empieza a adivinar. Unos pocos ejercicios al día mantienen alta tu atención, hacen que cada motivo vuelva todos los días en lugar de una vez por semana y caben en un día normal, en el desayuno o en el tren.
Un número fijo también ayuda. «Dos ejercicios al día» es una decisión que tomas una vez; «cuando tenga tiempo» es una decisión que tienes que volver a tomar cada día. Si te saltas un día, no dupliques el siguiente: sigue sin más.
Cuántos ejercicios al día según tu nivel
El número adecuado depende de cuánto tiempo te lleva cada ejercicio, y eso depende de tu nivel. Como punto de partida, con los tres niveles de nuestros cuadernos:
- Principiante, de 600 a 1000 Elo: de dos a cinco ejercicios cortos. Empieza por los mates en una jugada y las piezas sin defensa, y luego las horquillas sencillas: el objetivo es reconocer el motivo enseguida, así que unos cuantos fáciles de más no hacen daño.
- Intermedio, de 1000 a 1400 Elo: de dos a cuatro ejercicios de dos o tres jugadas. Escribe la mejor respuesta de tu rival antes de tu segunda jugada.
- Avanzado, de 1400 a 1800 Elo: de uno a tres ejercicios más difíciles, con tiempo de verdad para cada uno. Uno difícil puede llevar diez minutos, y es tiempo bien empleado.
No son reglas. Si todavía estás fresco, haz uno más; si tu atención baja, para. El último ejercicio del día merece el mismo cuidado que el primero.
Calidad antes que cantidad
Resuelve cada ejercicio como elegirías una jugada en una partida: sin tocar las piezas y sin adivinar. Mira primero las jugadas forzantes: los jaques, las capturas y las amenazas. Luego calcula la mejor respuesta de tu rival, no la que esperas. Solo cuando tengas toda la variante, mira la solución.
Al principio, no busques la velocidad. Un ejercicio resuelto despacio pero bien entrena el hábito que necesitas frente al tablero; un ejercicio que aciertas adivinando te enseña muy poco.
Escribe la variante
Escribir la variante te obliga a terminarla. En esta posición, el peón de b2 está a un paso de coronar, y 1…b1=D? es la jugada que salta a la vista. Escríbela con la respuesta de las blancas y aparece el problema: 2.Txb1 captura la nueva dama, y las blancas están ganando.
La solución es 1…Ta1!: la torre se ofrece y ataca a la torre de d1, que defiende b1. Tras 2.Txa1 bxa1=D, el peón captura la torre y corona dama. De cabeza, es fácil pararse una jugada antes de tiempo; en papel, la respuesta que falta se ve.
Escribe la respuesta de tu rival en cada variante. Si falta, la variante no está terminada.
Repasa tus errores
Un ejercicio fallado es el más útil del día. No te limites a leer la solución: encuentra la jugada exacta en la que tu variante se torció. Puede ser un jaque que no viste, una defensa que olvidaste o una captura que creías imposible. Anótalo en pocas palabras junto al diagrama.
Después marca el ejercicio y vuelve a resolverlo una semana más tarde, sin mirar tus notas. Si lo encuentras, has aprendido algo. Si no, vuelve a la lista de la semana siguiente.
Primero por temas, luego series mezcladas
Para aprender un motivo nuevo, resuelve varios ejercicios del mismo tema seguidos: diez horquillas y luego diez clavadas. Cuando llegas al siguiente, todavía tienes el motivo en la cabeza, y empiezas a reconocerlo. 300 ejercicios de ajedrez está hecho así: diez temas de treinta ejercicios, cada uno con una breve lección al principio, de fácil a difícil.
En una partida, en cambio, nadie te avisa de que hay una horquilla. Cuando un tema te resulte fácil, mezcla los temas, para que cada ejercicio pueda ser cualquier cosa y tengas que encontrar tú la idea. Con un libro ordenado por temas, resuelve el primer ejercicio de cada tema, luego el segundo, y así sucesivamente.
Una rutina para la semana
- Cada día: de quince a treinta minutos, unos pocos ejercicios nuevos de tu nivel, con toda la variante escrita antes de comprobarla.
- Después de cada ejercicio: si te has equivocado, encuentra la jugada que se te escapó y anótala junto al diagrama.
- Una vez por semana: vuelve a resolver los ejercicios fallados, sin tus notas.
- Cuando un tema te resulte fácil: pasa a series mezcladas.
El papel ayuda en todo esto: no hay nada en lo que hacer clic, así que tienes que terminar la variante, y tus notas se quedan junto al diagrama. Nuestro artículo sobre los ejercicios de ajedrez en papel explica cómo organizarte, y el de los niveles de Elo en ajedrez explica por qué tu puntuación en ejercicios y tu puntuación en partida no son lo mismo. Los ejercicios son solo una parte del progreso: si tu puntuación ya no se mueve, nuestro artículo sobre qué hacer cuando te estancas repasa los demás hábitos que conviene cambiar.
Si prefieres no elegir tú los ejercicios, cada mes un cuaderno The Knight’s Notebook te trae sesenta ejercicios de tu nivel, con todas las soluciones explicadas al final. Antes puedes probar veinte ejercicios gratis en Lichess.